Confesión – Alexander Penn




CONFESIÓN
Mi abrigo simple y el farol sobre el puente,
noche otoñal y húmedos mis labios por la lluvia,
así me viste por vez primera, ¿ recuerdas?
y fue para mí más claro que dos más dos,
que seré para ti com o el pan y el agua
y com o el pan y el agua a mí  volverás.
En este triste asunto, cuando ceda tu enojo,
más de una vez también  en la mente me maldijiste,
y mis fríos hombros temblaron de alegría;
porque era para mí más claro que dos más dos
que por mí te llevarían esposado
y aún así mi corazón no te abandonaría.
Sí, no estuvo bien, fue el colmo de los males.
Mas recuerda nuestros encuentros en la noche,
y si nuevamente ocurriera – no sería diferente,
sólo ese pobre y agitado amor,
con ese mismo abrigo y el mismo botón de rosa,
con esa misma y sencilla ropa,
si nuevamente ocurriera, no sería diferente,
así sería, sin cambiarle una letra, así.
Celé de ti y en la oscuridad te espié,
te odié y hasta las lágrimas amé
y nuestra casa vacía de voz y risa;
y cuando a casa volías adolorido com o un perro,
y así sabía que en mí, de lejos, pensabas
y esa noche, cuando cerraste la puerta
y te fuiste para no  volver y en mi seno un niño,
se apagó sólo la luz de mis ojos, mas mi corazón no flaqueó,
porque era  para m í  más claro que dos más dos
que todav ía volverías a m í y de rodillas te postrarías
y  yo, te miraría y diría:
Sí, no estuvo bien, fue el colmo de los males,
pero qué bien que esa noche que nos encontramos,
si nuevam ente ocurriera, no sería diferente,
sólo ese pobre y agitado amor,
con ese mismo abrigo y el  mismo botón de rosa,
con esa misma sencilla ropa,
si nuevam ente ocurriera, no sería diferente,
así sería sin cambiarle una letra, así.
Sabía que no tendría más amor que tú
y sabía, que la muerte, de tus manos llegaría
y  yo espero su resplandor –
de improviso llegaría, com o el hacha al árbol del bosque,
o vendrá lentamente, com o pesares y dolor,
mas, no de un extraño llegaría – de tus manos vendría.
Y entonces, a tu casa, día de duelo y de pobreza,
en sueños tomaría, tonta de mí,
y diría: regreso de vagar por mis senderos,
porque era para mí  más claro que dos más dos,
que a tu casa llegaría cuando cerraras los ojos
hasta que te trajeran a  mí.
Sí, no estuvo bien, fue el colmo de los males,
mas pongo por testigo al Dios de los destinos,
si nuevam ente ocurriera – no sería diferente,
sólo ese pobre y agitado amor,
con ese mismo abrigo y el  mismo botón de rosa,
con esa misma sencilla ropa,
si nuevam ente ocurriera – no sería diferente,
así sería, sin cambiarle una letra, así.
POESÍA HEBREA MODERNA. Antología
Compilada y traducida por Arie Comey

La Semana Publicaciones Ltda. Jerusalem , Israel 1987

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