Singladura
El mar en una espada unnumerable y una plenitud de pobreza
La llamarada es traducible en ira, el manantial en tiempo,
y la cisterna en clara aceptación.
El mar es solitário como un ciego.
El mar es un antiguo lenguaje que yo no alcanzo a descifrar.
En su hondura, el alba es una humilde tapia encalada.
De su confín surge el claror, igual que una humareda.
Impenetrable como de piedra labrada
persiste el mar ante los muchos días.
Cada tarde es un puerto.
Nuestra mirada flagelada de mar camina por su cielo:
última playa blanda, celeste arcilla de las tardes.
! Qué dulce intimidad la del ocaso en el huraño mar!
Claras como una feria brillan las nubes.
La luna nueva se ha enredado a un mástil.
La miesma luna que dejamos bajo un arco de piedra y cuya luz agraciará los sauzales
En la cubierta, quietamente, yo comparto la tarde con mi hermana, como un trozo de pan.
Borges, J.L. Primeira Poesia. Companhia das Letras: São Paulo, 2007.


Deixe um comentário