La lluvia,
con frecuencia,
penetra por mis poros,
ablanda mis tendones,
transpasa mis arterias,
me impregna,
poco a poco,
los huesos,
la memoria.
Entonces,
me refugio,
en un rincón cualquiera
y estirado en el suelo
escucho,
durante horas,
el ritmo de las gotas
que manan de mi carne,
como de una gotera.
GIRONDO, Oliverio. Persuasión de los dias.Buenos Aires:Losada, 2007
Fotos: German Lorca



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